Cuide su salud física y mental a través de la actividad física

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Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el ejercicio físico regular es beneficioso para el cuerpo y la mente. Puede reducir la hipertensión, ayudar a controlar el peso y disminuir el riesgo de enfermedades del corazón y accidentes cerebrovasculares. También fortalece los huesos y músculos y aumenta el equilibrio, la flexibilidad y la forma física (1). Y en ese sentido, después de unos largos meses en los que la actividad física de los colombianos se redujo considerablemente, llegó la hora de retomar y darle movimiento al cuerpo.

“Desde el punto de vista evolutivo, caminábamos grandes distancias para nuestra supervivencia y habíamos desarrollado gran capacidad física. Sin ir tan lejos, hace 100 años la población era principalmente rural y realizaba trabajos físicos durante todo el día. Esto nos da una idea de la gran capacidad física que teníamos, pero esta capacidad la hemos perdido, ya que realizamos actividades en las cuales pasamos sentados todo el día y el no combinar ejercicio físico, nos convierte en personas sedentarias, con todas las alteraciones que se generan en nuestro organismo, por tener un nivel de actividad física tan baja”, explica Juan Alberto Ríos, médico deportólogo.

Y es que está comprobado científicamente que el ejercicio físico influye de manera positiva en nuestra salud, produciendo una serie de ventajas y beneficios a nivel corporal y mental, pues, en lo que se refiere a este último concepto, cuando se liberan endorfinas se genera una sensación de bienestar, por lo que forma parte de las actividades recomendadas por expertos, para personas con compromiso del estado anímico como trastornos de ansiedad y depresión.

En medio de ese contexto, es importante aclarar que la clave está en la frecuencia con que se realice determinado programa o ejercicio, razón por la cual, la OMS sugiere que todos los adultos deben realizar al menos 150 minutos semanales de actividad física de intensidad moderada o al menos 75 minutos semanales de ejercicio de alta intensidad, incrementando el tiempo hasta 300 minutos semanales (1).

“El ejercicio físico debemos orientarlo en primer lugar, como un hábito para estar saludable, y los hábitos para estar saludables, debemos practicarlos la mayor parte de los días de la semana y preferiblemente todos los días, donde habrá algunos días de baja exigencia (intensidad), alternando con días de exigencia más alta”, agrega Ríos.

La alimentación: eje para un buen ejercicio

La alimentación alrededor de la actividad física juega un papel fundamental, si se tiene presente que el antes, durante y después del ejercicio, son la suma para obtener resultados, lo que significa que una sana alimentación exige ser equilibrada, balanceada, completa y adaptada a las condiciones, pensando en los objetivos y el estado de salud de quien realiza dicha actividad, unido a la constancia y perseverancia.

“En términos básicos, dieta es lo que consumimos a diario. Partiendo de esa definición, existen infinidad de dietas, esto depende principalmente del objetivo a alcanzar, es decir, si se busca reducción de peso, lograr una recomposición corporal o tonificación como comúnmente se conoce, o un aumento de peso (…) Si el objetivo es reducir de peso debemos partir de un déficit calórico o balance energético negativo, esto quiere decir, consumir un poco menos de las calorías diarias según su requerimiento. Si el objetivo es recomposición corporal hablamos de mantener un balance entre lo que consumimos y lo que gastamos al día y si el objetivo es aumento de peso, debemos hacer un superávit calórico o balance energético positivo, consumir más calorías de las que gastamos al día; todo esto ajustado a las necesidades individuales, acompañado de la práctica de la actividad física, hidratación y sueño adecuado que garantice descanso y recuperación”, dice Elizabeth Avendaño García, nutricionista dietista de la cadena.

La actividad física aumenta la probabilidad de vencer el covid-19

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidad para la Alimentación y la Agricultura, FAO, algunas vitaminas ayudan al sistema inmunológico a defenderse de las infecciones y, actuando como antioxidantes, protegen a células y tejidos (2), entendiendo que, cuando se habla del sistema inmunológico es necesario saber que existe una inmunidad innata y una adquirida. La inmunidad innata es el sistema con el que nacemos y está representado en las barreras que frenan las amenazas externas como la piel, las enzimas de la saliva, los ácidos del sistema digestivo, entre otros, mientras que, cuando un factor externo pasa una o varias de esas barreras, se activa otro tipo de inmunidad, es decir, la adquirida, la cual se desarrolla a lo largo de la vida. Pero para preparar el sistema inmunológico y fortalecerlo contra virus y bacterias, no solo es vital la alimentación, el ejercicio también influye y aumenta la probabilidad de sobrevivir a enfermedades como el covid-19.

La Universidad de Los Andes relaciona que la actividad física tiene el potencial de reducir la gravedad de las infecciones por covid-19, lo cual está relacionado con lo que sucede en los pulmones durante una infección. El sistema inmunitario detecta el virus invasor en los pulmones y lo ataca. El conflicto entre el virus y las células inmunes crea inflamación. Esa inflamación causa daño al tejido pulmonar que interfiere con la respiración y puede volverse lo suficientemente grave como para requerir intervenciones médicas, como ventiladores mecánicos (3), y es en ese punto en el cual se necesita contar con reservas que le den la posibilidad al organismo de responder y reaccionar correctamente ante una infección, es decir, aquellas que se adquieren por medio del deporte. Tomada del

Texto de el Tiempo.com

Foto tomada Miami Mundo