El romance entre Nobsa y el rey vallenato

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Aunque nació en Paz del Río, Boyacá, Julián Mojica, rey vallenato 2018, se declara hijo del Festival de Nobsa, sede de la más visible competencia vallenata del interior del país. No es para menos: su tío Jorge fue el primer ganador del encuentro, que sigue las normas y el apego a la tradición del de Valledupar. Nobsa lleva 34 años rindiéndole culto a esta música y hará su festival del 9 al 11 de noviembre.

Además de su tío, su padre también se coronó en Nobsa. Con ese antecedente, Mojica, acordeonero desde los 7 años, concursó desde los 9 (1993), cuando no había categoría infantil. “Por ser niño me metieron en categoría de aficionado –dice el rey vallenato–. Estaba allí el maestro Pablo López (cajero vallenato), me declaró fuera de concurso y pidió que me dieran un trofeo. Así comenzó mi historia en festivales”.

Con el tiempo, Mojica venció en las categorías de aficionado y profesional en Nobsa. Se hizo ícono de los acordeoneros boyaceneses. Cuando era apenas un aspirante al título de rey en el Festival de la Leyenda Vallenata, en Valledupar, su experiencia en Nobsa le hacía sentir confianza. “Es una historia en la que vamos de la mano”, dice del festival.

Por su parte, el festival nobsano se ganó el respeto entre cultores del género, que empezaron a asistir como jurados, homenajeados y también como competidores. El festival adquirió fama de purista. De paso, instauró la competencia de acordeonero provinciano, para gente de la zona, fortaleciendo el semillero local. Antes de que Mojica fuera rey vallenato, los nobsanos ya sacaban pecho diciendo: “De aquí salió Julián Mojica”. Así que ahora, el encuentro celebra su corona otorgándole su homenaje central al primer rey vallenato salido de sus huestes.

Julián Mojica Galvis, rey vallenato 2018, poco después de la final de este encuentro en Valledupar. El evento era referencia para los que sueñan con ser rey vallenato –resalta–. Para mí significó eso, y ahora lo es para los muchachos y niños. Por eso, el reconocimiento no es solo para mí, sino para Boyacá y el Festival de Nobsa, que es a fin de cuentas de donde vengo”.

¿Se puede hablar de un estilo boyacense de tocar vallenato?
La forma de tocar vallenato en Boyacá se ciñe a la escuela tradicional. Los acordeoneros jóvenes de Valledupar no son tan puristas. Manejan tendencias comerciales. En cambio, el acordeonero boyacense se esmera por seguir la línea ortodoxa. Pero si hablas de estilos como el sabanero o el bajero, tendría que venir un experto a analizarlo. Esos estilos fueron marcados por la época en la que los juglares salían de alguna región y empezaban a destacarse. Pero entre los jóvenes de hoy no ves tantas diferencias.

¿Por qué el vallenato pegó en Boyacá?

Una razón pudo ser la misma que llevó a Poncho y Emiliano Zuleta a estudiar en Boyacá. Ellos y otros llegaron porque en la Universidad Pedagógica de Colombia, en Sogamoso, no solo el estudio era económico, sino que ofrecía ingeniería de minas, y muchos venían con la esperanza de volver a su tierra a trabajar en empresas mineras.

No fue gratis que surgiera un festival en Nobsa, cerca de Sogamoso. Porque el costeño lleva su cultura consigo. Algunos se quedaron, otros impregnaron su folclor a los locales. El resultado es un festival de 34 años y un rey vallenato boyacense en Valledupar.

Tomada del Tiempo.com

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