“El tablero era un pedazo de tela y las clases se dictaban por la radio”

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El frío y las largas distancias no fueron un impedimento para que miles de campesinos colombianos se educaran, muchos aprendieron a leer y escribir durante su adultez. En Colombia de 1947 a 1994 estuvo al aire Radio Sutatenza y lideró el modelo de Educación Fundamental Integral. Durante 40 años y con alianzas privadas y públicas establecieron una red de medios para educar en las zonas más apartadas del país.

Uno de los beneficiados fue Luis Alberto Celis, quien a sus 14 años comenzó a escuchar Radio Sutatenza para educarse. Él es de Antioquia, pero por esa época se fue junto con su familia a vivir a Boyacá, más exactamente a la capital mundial de la esmeralda, Muzo. Allí sus ganas de estudiar no se quedaron solo en eso, todos los días, a la misma hora se sentaba en una mesa a recibir clases junto con varios de sus vecinos.
“Para tomar las clases no había una infraestructura especial, sino que era el espacio que se encontrara. En estas participaban unas cuatro o seis personas, quienes se acomodaban junto a la radio”, recordó Celis.
La curiosidad e interés de Celis por estudiar fue inculcada por su abuelo, quien era un ferviente lector del periódico El Campesino, que comenzó a ser distribuido un domingo de 1958. Este medio tuvo mucha importancia a nivel nacional, sobre todo en aspectos relacionados con la economía, política y cultura de los trabajadores del campo. Su inclinación por educarse creció con el tiempo.
RADIO
A sus 15 años comenzó las clases con las escuelas radiofónicas, que fueron creadas como un proyecto de un radioaficionado, el padre José Joaquín Salcedo. Tuvo tanto impacto que en 2015 la Unesco reconoció la colección documental de Radio Sutatenza como parte del Registro Regional de Memoria del Mundo.
Cuando el padre José Joaquín inició con este modelo de educación mandó a traer un transmisor artesanal de 90 Wats, que fue fabricado por uno de sus hermanos e inició las trasmisiones el 28 de septiembre de 1947. En el mes siguiente el Ministerio de Comunicación de Colombia le dio una licencia y la sintonía HK7HM.
Radio Sutatenza logró alfabetizar a más de ocho millones de campesinos colombianos, de 687 municipios, que vivían en lugares en donde era difícil acudir a una escuela. Este modelo educativo fue imitado por emisoras católicas latinoamericanas de Chile, Argentina, Ecuador, Perú, Bolivia, Venezuela y Nicaragua.
Para 1978 el programa radial traspasó las barreras del campo y alcanzó a llegar a ciudades como Bogotá, Barranquilla, Cali y Medellín. En esa época tuvo una potencia de 600 kilowatts y 19 horas diarias de programación.
Celis continúo con su avance educacional y no solo fue estudiando para alfabetizarse, sino que también se capacitó para ser auxiliar en las clases que se daban a través de las escuelas radiofónicas. El papel de esa persona era guiar y revisar que los alumnos realizaran los ejercicios que dejaba el profesor durante las clases, lo que daba la seguridad de que los aprendices estaban entendiendo cada tema.
Con sus ojos empañados y la voz entre cortada Luis Alberto Celis recuerda que en 1984 realizó su primer curso de dirigente campesino y en 1987, el de líder de educación campesina.
“En las clases llegamos a implementar un tablero con un pedazo de tela y con tiza. Los auxiliares solían coger la mano de un adulto para guiarlo en la escritura. Son momentos que siempre llevaré en mi memoria”, afirmó Celis a sus 60 años de edad.
El lema del proyecto de formación era “La educación nos hace libres”, con este invitaban al campesino a unirse al mundo de las letras, números y lectura. En las horas de trasmisión los oyentes podían disfrutar de música tradicional campesina, lo que la hacía cada vez más atractiva.
Pese a que Radio Sutatenza finalizó 1994, Luis Alberto Celis, continúo vinculado con Acción Cultural Popular (ACPO), entidad de origen católico que fue creada a raíz del éxito del modelo de Educación Fundamental Integral (EFI). Mediante este organismo se promovió la educación campesina en su momento. En la actualidad esta entidad continúa viva y con su legado firme, ya que tiene un programa de Escuelas Digitales Campesinas, que busca promover el liderazgo de los trabajadores del campo por medio de la educación.
Celis es comerciante, pero su trabajo no ha sido un obstáculo para continuar vinculado con los valores y legado que le dejó Radio Sutatenza.
“Lo que más me marcó es que recibí una formación integral, porque abarcaba todos los aspectos de la humanidad. Dando unas buenas bases para ser y comportarse en la vida como un buen ser humano. Tuve la fortuna y la bendición de haber participado de en todo esto y no haber ingresado a ningún grupo armado de la época”.
Luis Alberto Celis cada año participa como voluntario en las capacitaciones de los líderes campesinos en la nueva era de la formación a través de lo digital. Para ser voluntario tuvo que prepararse como facilitador de las escuelas digitales. “Con este nuevo modelo estoy aplicando las ideas que quedaron plasmados en mí desde las clases de Radio Sutatenza”.
Para él ayudar en la formación de las personas es una bendición y es devolver un poco de lo que recibió durante su adolescencia. En sus tiempos libres se dedica a la docencia porque es su misión de vida.
Así como él, hay más de ocho millones de colombianos que hicieron parte de las escuelas radiofónicas, las cuales hoy son una historia que miles de jóvenes y niños deben conocer, porque es un pasado que habla de la perseverancia y la importancia de que la educación llegue a todos sin importar las barreras de espacio, tiempo y distancia que haya. Siempre habrá otras formas de llegar.
Dos décadas después es posible regresar en el tiempo y reconocer la revolución educacional de las escuelas radiofónicas en la exposición “Radio Sutatenza: Una revolución cultural en el campo colombiano (1947-1994)”, que se realiza en la biblioteca Luis Ángel Arango desde el 25 de mayo hasta el 25 de julio.

Tomada de elespectador.com