Herencia de Timbiquí invita a conocer el Pacífico

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“Yo soy un negrito contento / Que a Dios le doy mil gracias / por haberme dado como bendición / la dicha de haber nacido en el Chocó, / la tierra prodigiosa que bajo su manto de fértil verdor / ella encierra celosa y es dueña esquiva / del oro y el platino, mi tesoro nativo”. Así empieza ‘Negrito contento’, la canción de Alfonso Córdoba, el Brujo, quien fue, entre otros, compositor, intérprete, orfebre, tallador, diseñador de disfraces de San Pacho, constructor de instrumentos, investigador de los ritmos del Pacífico y que, como seguro le quedaba tiempo libre, formó siete orquestas.
Y según Begner Vásquez, voz y compositor de Herencia de Timbiquí, “esta es una canción que se le debe dedicar a alguien que quiere ir a conocer el Pacífico, porque habla del negro amable, que ante cualquier adversidad tiene su mejor cara. No en vano somos un territorio que no ha tenido tanto respaldo estatal y seguimos sonriendo”.

Herencia de Timbiquí ha cantado su amado Pacífico con muchas ganas y con mucho respeto al mezclar sus ritmos tradicionales y ancestrales con otros géneros. Ahora son los embajadores de esta región en una campaña que busca promocionar los rincones de la zona Pacífica colombiana, en su mar, su selva, sus ríos, sus montañas, su magia, su espiritualidad. En síntesis, el universo que reúne tantos y tan variados mundos. La iniciativa se llama Pacífico Colombia y al frente de ella están los cuatro departamentos de la región: Chocó, Valle del Cauca, Cauca y Nariño. Invita a descubrir, además, frutos exóticos, lugares inhóspitos, patrimonios e hitos arquitectónicos.

“Hay que potenciar ese misticismo que nos caracteriza, lo que somos. Venimos de un territorio que demanda mucha fertilidad en su oro, en su platino”, dice Kike Riascos, el marimbero del grupo. Y con los sonidos de su marimba de chonta “los llevo a un paseo por Guapi –donde nació– y su río Guajuí. Es un paseo por la naturaleza y no nos olvidamos de la gastronomía, porque nos tomamos un caldo de piangua, que repotencia. Ese es mi paseo: con comida y la música de la marimba y de la naturaleza”, dice.

La tunda es otra canción que reúne a toda la región. “Que viene la tunda y me coge, que viene la tunda y me lleva”, dice su coro. Y nace de la mitología popular, pues las mamás, para que los niños se manejen bien, los amenazan con la tunda. “A mí me remite como a Nariño –dice el vocalista William Angulo–. Es una canción de los viejos que cuenta cómo vivían en su juventud rememorando a esa tunda que no solo se llevaba a los niños malcriados, sino a los adultos borrachos, que quedaban en estado de indefensión en el monte debido a sus fechorías. Ha sido uno de los himnos del nuestro territorio”. Nos parece que es un sonido que le hace homenaje a la mujer en su labor cotidiana del campo

Y para disfrutar de la región, en cualquier punto de esa geografía se pueden poner varias canciones. Al lado del mar en Nuquí, Buenaventura, Tumaco, o junto al río Atrato, en Quibdó, ‘La vamo a tumbá es un himno’, nacido de la pluma del maestro Octavio Panesso. “Esta casa que yo hice / pasando tanto trabajo / tiene piso guayacán / y paredes de chachajo (¿de qué?) … Hoy, la vamo a tumbá; hoy, la vamo a tumbá”.

“Genera conexión con el territorio y nos representa musicalmente por todo el andén. Venimos de un sitio donde las fiestas empiezan hoy y terminan cuando terminan, y puede ser a los tres o cuatro días, o más. Este tema muestra el esfuerzo de un hombre para construir su casa, esfuerzo normal en nuestras tierras, y la quiere compartir con los amigos, con los vecinos, porque acá todo es como de todos”, afirma Vásquez.

Y según Begner Vásquez, voz y compositor de Herencia de Timbiquí, “esta es una canción que se le debe dedicar a alguien que quiere ir a conocer el Pacífico, porque habla del negro amable, que ante cualquier adversidad tiene su mejor cara. No en vano somos un territorio que no ha tenido tanto respaldo estatal y seguimos sonriendo”.

Herencia de Timbiquí ha cantado su amado Pacífico con muchas ganas y con mucho respeto al mezclar sus ritmos tradicionales y ancestrales con otros géneros. Ahora son los embajadores de esta región en una campaña que busca promocionar los rincones de la zona Pacífica colombiana, en su mar, su selva, sus ríos, sus montañas, su magia, su espiritualidad. En síntesis, el universo que reúne tantos y tan variados mundos.

La iniciativa se llama Pacífico Colombia y al frente de ella están los cuatro departamentos de la región: Chocó, Valle del Cauca, Cauca y Nariño. Invita a descubrir, además, frutos exóticos, lugares inhóspitos, patrimonios e hitos arquitectónicos. “Hay que potenciar ese misticismo que nos caracteriza, lo que somos. Venimos de un territorio que demanda mucha fertilidad en su oro, en su platino”, dice Kike Riascos, el marimbero del grupo.
Y con los sonidos de su marimba de chonta “los llevo a un paseo por Guapi –donde nació– y su río Guajuí. Es un paseo por la naturaleza y no nos olvidamos de la gastronomía, porque nos tomamos un caldo de piangua, que repotencia. Ese es mi paseo: con comida y la música de la marimba y de la naturaleza”, dice.

La tunda es otra canción que reúne a toda la región. “Que viene la tunda y me coge, que viene la tunda y me lleva”, dice su coro. Y nace de la mitología popular, pues las mamás, para que los niños se manejen bien, los amenazan con la tunda. “A mí me remite como a Nariño –dice el vocalista William Angulo–. Es una canción de los viejos que cuenta cómo vivían en su juventud rememorando a esa tunda que no solo se llevaba a los niños malcriados, sino a los adultos borrachos, que quedaban en estado de indefensión en el monte debido a sus fechorías. Ha sido uno de los himnos del nuestro territorio”. Nos parece que es un sonido que le hace homenaje a la mujer en su labor cotidiana del campo

Y para disfrutar de la región, en cualquier punto de esa geografía se pueden poner varias canciones. Al lado del mar en Nuquí, Buenaventura, Tumaco, o junto al río Atrato, en Quibdó, ‘La vamo a tumbá es un himno’, nacido de la pluma del maestro Octavio Panesso. “Esta casa que yo hice / pasando tanto trabajo / tiene piso guayacán / y paredes de chachajo (¿de qué?) … Hoy, la vamo a tumbá; hoy, la vamo a tumbá”.

“Genera conexión con el territorio y nos representa musicalmente por todo el andén. Venimos de un sitio donde las fiestas empiezan hoy y terminan cuando terminan, y puede ser a los tres o cuatro días, o más. Este tema muestra el esfuerzo de un hombre para construir su casa, esfuerzo normal en nuestras tierras, y la quiere compartir con los amigos, con los vecinos, porque acá todo es como de todos”, afirma Vásquez. Angulo y Riascos suman ‘Mi Buenaventura’ y ‘El indio’, “esta última tan sampacherísima, donde hay una rumba de meses con su festival. Pero donde suenen, todo el mundo se levanta y se conecta”, dice el marimbero mayor.

“Contra todos los pronósticos, nos mostramos. Nos negamos a morir por la realidad que nos toca. Todo lo contrario, somos baile, gastronomía, vida, palpitar del bombo, la marimba, el cununo y el guasá”, que son los instrumentos que acompañan a la marimba de chonta.

Tomada de el Tiempo.com