Herencia de Timbiquí y su amor con el Petronio

5d55f89e851b8.r_1565923497247.0-81-3000-1571

Pasaron seis Petronios para que Herencia de Timbiquí ganara este, el festival más importante de la música del Pacífico. Fue en el2006 cuando obtuvieron el primer lugar en la categoría libre. En dos festivales (2004 y 2005) ocuparon el segundo lugar. En el resto no pasaron a las finales, “pero desde el primer día hubo algo especial con el público, que nos acogió y, además, se preguntaba por qué no ganábamos”, dice Bergner Vásquez, director y vocalista de Herencia de Timbiquí.

Vásquez se devuelve en el tiempo, a esa lancha que los llevó por primera vez al encuentro, de Timbiquí a Buenaventura (cinco horas de viaje), y de ahí dos horas hasta Cali por tierra. “Llegamos al Petronio con el apoyo del alcalde de Timbiquí en ese momento, Aureliano Ramírez. Él nos inscribió, nos entregó el formulario y la factura, porque en ese entonces se pagaba, y arrancamos”, sigue.

Este amor entre Herencia y el Petronio cumple 19 años, y luego de ganar el festival se convirtió en una relación mucho más firme, pues el grupo se ha presentado en varias ocasiones como invitado especial. Y en este Petronio, cuya final es el 18 de agosto, estarán de nuevo, esta vez con el espectáculo Herencia Sinfónico, que presentarán con la Orquesta Filarmónica de Cali, dirigida por el maestro Paul Dury.

“Nosotros ya hemos presentado este concierto en otras ciudades y ahora lo haremos en Cali. Sabemos que hay una resistencia a mezclar los sonidos del Pacífico con lo académico, pero debemos romper esos paradigmas”, comenta.

Herencia de Timbiquí ha hecho eso: romper esquemas y demostrar que los sonidos de ese Pacífico maravilloso sí tienen como mezclarse. “Hicimos un tema urbano con Siam (Cupido disparó) y otro con J Álvarez, Mi primera locura”, y también Volver a vivir, con Andrés Cepeda, eso sin contar las distintas versiones de canciones de varios géneros que Enrique Riascos, el marimbero de Herencia, hace en este instrumento y sube a YouTube.

Los aires del Pacífico son tantos que muchos son afines con los de otros lados. Un pop se puede fusionar con un bunde y un aguabajo. Un rock va bien con un bunde y un aguabajo. El bunde se fusiona con la música urbana, y el currulao puede ir bien con el rock y el funk”, dice.  La fusión ha sido desde los inicios una de las bases de Herencia de Timbiquí, el grupo que después de ganar el Petronio, en el 2006, empezó a mirar al mundo. De hecho, han visitado más de 50 países, “con una deuda: Asia, que nos falta”. 

Ese grupo tan joven que llegó en el 2000 a la Cali del Petronio, “con puro folclor, no es nada parecido a lo que somos hoy, pero nuestra base sigue siendo el sonido del Pacífico”. La fusión empezó en el 2005, agrega Vásquez, y nació del director musical de ese momento, Gustavo Escobar. A la marimba, el bombo, el cununo y el guasá le pusieron bajo, teclados, trompeta, saxo, guitarra eléctrica y batería. Hoy, sus canciones son reconocidas, y desde hace dos años decidieron que harían “pueblo” en Colombia, es decir, se darían a conocer más allá del entorno del Petronio. Por eso sus giras nacionales no paran.

Pero este domingo volverán al espacio de la Ciudadela Petronio, el escenario que los ama. “A ese lugar mágico que es el Petronio”, dice Vásquez. A su primer amor, donde, si mal no recuerda, el día de la final del 2006, cuando ganaron, lo hicieron con “Ay no, Ni marido ni mujer y Déjame llegar”, dice.

Tomada del Tiempo.com