Los reyes del son palenquero

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Después de escuchar el ensayo en la casa de Rafael Cassiani en el Palenque de San Basilio, el 15 de julio, un día antes de la celebración de la Virgen del Carmen, me enteré de que Tabalá está próximo a cumplir 90 años y será uno de los invitados al Festival Colombia al Parque el 26 de agosto. Tabalá fue el primer grupo en interpretar música de sexteto, iniciado por los tíos de Rafael Cassiani, quienes, influenciados por la música cubana, en 1930 se dejaron seducir por el Sexteto Nacional de Cuba, fundado en 1920. 

Los fundadores del grupo fueron Eusiquio Arrieta, Martín HombrónCassiani, Pantaleón Salgado, familiar del legendario Paulino Salgado,Batata; Martín Cassiani Cáceres, Federico Cáceres y Miguelito Valdez Cassiani. En este tiempo llegó al país el Ingenio Azucarero Central de Colombia, más conocido como el Batey, a donde llegaron cubanos a trabajar dirigidos por Juan Bacallao, quien iba y venía a Colombia haciéndose amigo de aquellos palenqueros que también entraron a trabajar a ese lugar.

A partir de entonces aparecieron instrumentos como la marímbula y el bajo palenquero, instrumento que se comenzó a fabricar en la región. “Nosotros conocemos la madera en el monte que sirve para los tambores”, dice Rafael Cassiani, y ahí también aprendieron a elaborar las congas y los bongós, las maracas de totumo, que en San Basilio eran silvestres, las claves de madera de guayacán y la guacharaca de lata, y así fue como construyeron el formato instrumental que caracterizaba al Sexteto Nacional de Cuba. “Había mujeres que cantaban y tocaban instrumentos”, recuerda Cassiani. De esta manera, el grupo comenzó a interpretar canciones del Sexteto Nacional de Cuba, pero después Martín Cassiani se dedicó a arreglar temas palenqueros y poco a poco la música del sexteto fue creciendo en sus propias composiciones hasta la llegada de José Valdez Simanca, más conocido como Simancongo, quien, junto con Rafael Cassiani Cassiani, se convertiría en la voz líder de la agrupación. Rafael Cassiani integró desde los ocho años el grupo, pues sus tíos migraban a ciudades como Barranquilla, Cartagena o la zona bananera, y quienes quedaban en Palenque no querían seguir con la tradición. Él se sentía responsable de mantener viva esa esencia que lo hacía tan feliz. Así fue como los integrantes de la segunda generación fueron convocados por Rafael para que ese legado no se perdiera. A los 13 años comenzó a cantar tocando las maracas, las claves y la guacharaca, y así surgió esa segunda generación, que estuvo integrada por José Valdez Teherán, Paíto; José Valdez Simanca, Simancongo, Cayetano Blanco, Bartolo Cañate, José Torres Valdez, Manuel Valdez Cañate y Emiliano Herrera, manteniendo intacto el nombre Sexteto Habanero.

La música en el Palenque de San Basilio se crea en el campo, mientras se trabaja, y cada vez que terminaban de ensayar o de interpretar alguna canción decían: “Que viva el Sexteto Habanero”. En los años 80, un periodista cartagenero, Gustavo Tatis, supo que en Palenque había un Sexteto Habanero cuyos integrantes no se dejaban fotografiar. “No les muestre la cámara y verá que le tocan —le decían—. Todos los sábados tocan, y hasta allá llegó el periodista a oírnos”, recuerda Rafael Cassiani.

Posteriormente, un palenquero de apellido Salgado escuchó hablar del Sexteto y en ese momento surgió la siguiente conversación: Salgado: “Oigan, ¿ustedes porqué tienen ese nombre?”.

Sexteto: “Porque ese era el nombre de nuestros amigos cubanos”. Salgado: “Ustedes no pueden tener ese nombre porque ustedes son palenqueros. Yo les voy a regalar un nombre, de ahora en adelante se llamarán Sexteto Tabalá, que significa ‘tambores de guerra’”.

Fue así como se bautizó a la agrupación y de ahí en adelante ese nombre ha resonado por el mundo desde hace más de 32 años. Después de eso y de las fotografías iniciales, el Sexteto Tabalá fue invitado a Washington, convirtiéndose en la primera ciudad fuera del país que el grupo visitó, en 1992. Después Alfonso Múnera, embajador en ese entonces de Jamaica, los llevó a Kingston. Una semana más tarde fueron a Panamá y ahí conocieron al embajador de Ecuador, quien los invitó también a su país.

El grupo termina las primeras giras y aparece en el radar Lucas Silva, creador del sello Palenque Records, quien, junto a Radio Francia, graba en 1996 el álbum Sexteto Tabalá, que es una joya de la música afrocolombiana. Luego Viviano Torres Ane Swing graba un LP producido por el Festival de Tambores, llamado Esta tierra no es mía, en 1997, y en 1999 de nuevo Silva graba el álbum titulado Los reyes del son palenquero. Ya en 2006 se realiza el registro Con un solo pie, que los lleva a conquistar muchos destinos internacionales. Hoy es sorprendente ver una cuarta generación de jóvenes que buscan salvaguardar ese legado. “En Santiago de Cuba fui interpelado por algunos cubanos que decían que les mostrara los instrumentos que utilizábamos, recordando que así fue como comenzó el Sexteto Nacional de Cuba, que ya no existe”, recuerda Rafael Cassiani. El Palenque de San Basilio es un rincón de África en Colombia con una historia inigualable de luchas y resistencias. Esa región vivió el primer proceso de paz en Colombia, liderado por Benkos Bioho, de quien casi no se habla pero que fue pionero de las gestas libertarias en el país. El olvido del Estado se refleja en que la población se ha convertido en una postal que poco avanza, en donde pasa el tiempo pero poca es la inversión social. El apoyo cultural sigue siendo muy bajo teniendo en cuenta todo el potencial que existe en este corregimiento. Como lo dice Cassiani: “Hemos sido nosotros quienes hemos buscado las cosas, con ayuda de algunos amigos que creen en la música de Tabalá y hacen posible que no nos olviden”. Él recuerda lo que les dice a los muchachos de Kombilesa Mi, quienes representan la nueva generación de músicos: no hay que dejar de soñar y persistir en lo que se cree. Después de más de tres décadas de actividad artística, se sigue esperando con deseo cada participación de una banda legendaria como el Sexteto Tabalá, que mucho aporta a la cultura nacional y que se ha conve rtido en un ejemplo para quienes están interesados en la música afrocolombiana.

Tomada de el Espectador.com