Plato del día: salvar el planeta

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Bogotá, un día cualquiera, septiembre de 2019. 7:40 p. m. Llueve, hace frío, tirito mientras escribo. Las calles son un caos de inundaciones, trancones y obras. “No es normal que en esta época llueva tanto”, se oye decir. Los vendedores de sombrillas hacen su agosto en septiembre. No somos ajenos al cambio climático, es una realidad inmediata. Y la industria gastronómica tiene una gran responsabilidad. Desde toda la cadena que abarca al consumidor, al proveedor, a los restaurantes, los productores de alimentos, el transporte, los empaques, etc.

Oigo con atención a Greta Thunberg, la joven sueca de 16 años, cara de la revolución verde, ícono de la lucha contra el cambio climático. Ella representa la voz de los que tenemos esta preocupación y está pidiendo a gritos que salvemos el planeta. Su discurso y acciones fuertes, contundentes y argumentadas dirigidas contra los políticos, los gobiernos y el sector empresarial, que se hacen los locos con el tema, deben pellizcarnos tanto a industriales como a consumidores. Porque contra el inminente cambio climático es urgente la renovación de nuestra cultura de producción y consumo.Lea también:
Sí, usted puede hacer algo por supuesto que toda la responsabilidad no se les puede achacar a las personas. Esta lucha no es solo de la ciudadanía. Lo cierto es que muchos, incluida yo, desde la comodidad de la casa pensamos que es gravísimo. Lo triste es que, a la hora de actuar, hacemos poco, pues creemos que como individuos no lograremos algo. Error. Hay que tomar decisiones de consumo responsable. No comprar lo que contamina es también una forma de protesta y de exigencia a la industria y al gobierno.

Es un hecho: también estamos destruyendo el mundo con nuestros hábitos alimentarios. Leo el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por su sigla en inglés) de la Organización de las Naciones Unidas, y en este se advierte que si queremos que los esfuerzos para frenar las emisiones de gases de efecto invernadero y los impactos del calentamiento global tengan éxito, es vital que haya cambios drásticos en el uso de la tierra, de la agricultura y de la dieta humana.

¿Por dónde comenzar? Mis seis primeras acciones: 1. Reciclar. 2. Reutilizar. 3. Llevar bolsas reutilizables al supermercado. 4. Comprar productos con empaques biodegradables. 5. No usar pitillos ni icopor. 6. Bajar el consumo de carne. Y, para esta última, sugiero sumarse a la campaña mundial ‘Lunes sin Carne’. Somos afortunados de vivir en un país con mucha riqueza en frutas, verduras y legumbres. Gran oportunidad para que de la restricción florezca creatividad culinaria que nos ayude a cambiar y mejorar hábitos alimentarios. Hay que darle la vuelta a la mala fama del lunes consintiendo el cuerpo, la salud y la tierra. Yo comienzo desde mañana, ¿y usted? Buen provecho.

Tomada del Tiempo.com